El proceso contra Dominica la Coja
Resumen
Dominga Ferrer, también conocida como Dominica La Coja, fue una mujer acusada de hechicería y brujería. Se abrió un proceso inquisitorial contra ella, y ésta confesó haber emponzoñado cultivos y ganado, así como haber asesinado a innumerables bebés. Fue condenada a la muerte en la hoguera, aunque falleció antes de que se cumpliese la sentencia.
Lugares
Pozán de Vero, comarca Somontano de Barbastro, Huesca
Fecha
1534
Tipo de violencia
Institucional, tortura. Se abrió un proceso contra Dominica y fue condenada a muerte, aunque falleció antes de su cumplimiento.
Insitución/Agente
Tribunal del Santo Oficio.
Víctimas
Dominga Ferrer, Dominica “la Coja”.
Contexto
El siglo XVI ha sido considerado tradicionalmente como el momento de mayor fervor en la fiebre de la brujería. En lo que hoy es Alemania se estaban produciendo numerosas cazas de brujas que se saldaron con al menos 20.000 muertes y en la península ibérica, aunque con una intensidad menor, aparecieron focos de tensión en regiones como el Pirineo aragonés.
Dominga Ferrer, también conocida como Dominica “la Coja” era partera, curandera y producía abortos voluntarios. Estos oficios no eran bien vistos por una parte de la comunidad, ya que los consideraban rayando la superstición y el paganismo. No es casualidad que la mayor parte de las acusadas por brujería se dedicasen a estos oficios. A pesar de ello, era una tradición que solía tolerarse mientras no existiesen grandes problemas sociales. Cuando aparecían situaciones de tensión, se cargaba sin piedad contra las curanderas.
Los vecinos de Pozán de Vero, ante la muerte accidental de varios niños en la localidad, alertaron a la Inquisición, apuntando directamente a la partera. Se abrió así un proceso de pesquisa para dilucidar si ésta era hechicera o no. Dominica negó los cargos en el primer interrogatorio. Sin embargo, la tortura le indujo a delatar a cinco mujeres más que, según sus palabras, eran brujas como ella. Todas ellas confesaron haberse entregado al diablo. Éste les permitía agriar vinos, enfermar al ganado y matar a un sinfín de niños. Más concretamente, Dominica afirmó haber utilizado arsénico y sapo en la elaboración de “metzinas”. Ambas eran sustancias alucinógenas lo cual, unido al miedo, pudo haber provocado visiones sobrenaturales.
Dominica fue condenada a la muerte en la hoguera. Ésta era una pena de enorme simbolismo, al considerarse que el fuego purificaba los pecados. Solía ejecutarse a las afueras de las poblaciones y, pese a ser una sentencia eclesiástica, era siempre ejecutada por el Poder civil. A pesar de ello, murió por causas naturales días antes de que se ejecutase la sentencia. No conservamos documentos al respecto aunque es posible que se realizase una ejecución en efigie; esto es, quemar una figura que la representase. Con ello se lograba inducir el impacto simbólico que producía una ejecución y, además, se suponía que la ejecutada sufría tormento en el infierno.
El proceso contra Dominica la Coja y, más ampliamente, contra las brujas de Pozán de Vero demuestra la intolerancia de la cultura moderna para con cualquier ejemplo de disidencia. En este caso, las tradiciones de raigambre pagana, unidas a la tensión social que podía producir una coyuntura, terminaron estallando en episodios de violencia contra los individuos más aislados de la sociedad.
Memoria de dicha violencia
El caso de Dominica cayó en el olvido. No existen leyendas ni tradiciones al respecto. Sin embargo, una serie de elementos de memoria han proliferado en la actualidad. Carmen Espada Giner noveló el proceso de Pozán de Vero en Dominica la coja: una vida maldita, un triste destino, publicada en 1997. En la obra se describe, desde una perspectiva literaria, el proceso inquisitorial. Pese a que su veracidad histórica podría quedar eclipsada por el relato narrativo, la obra ha contribuido a difundir la memoria de Dominica en la actualidad. Más recientemente, se ha conformado en el Alto Aragón un grupo musical denominado “Dominica la Coja”. Sus letras elogian la ruralidad aragonesa y rescatan la memoria de La Coja.
Bibliografía
Gari Lacruz, Ángel, Brujería e Inquisición en Aragón, Zaragoza, Delsan-Historia, 2007.
Gari Lacruz, Ángel, “Los aquelarres en Aragón según los documentos y la tradición oral”, en Nicole Jacques-Chaquin y Maxime Préaud, Le Sabbat des sorciers en Europe (XVe-XVIIIe siécles), Grenoble, Jerôme Millón, 1993, 281-298.
Tausiet Carlés, María, Abracadabra Omnipotens: Magia urbana en Zaragoza en la Edad Moderna, Madrid, siglo XXI, 2007.
Tausiet Carlés, María, “Brujería y metáfora, el infanticidio y sus tradiciones en Aragón”, Temas de antropología aragonesa, 8 (1998): 61-83.
Tausiet Carlés, María, Ponzoña en los ojos. Brujería y superstición en Aragón en el siglo XVI. Zaragoza. Institución Fernando el Católico, 2004.
Autoría
Luis Miguel Agud Sorli (Universidad de Zaragoza)