Asesinato de Juan de Salcedo
Resumen
El asesinato del familiar del Santo Oficio Juan de Salcedo el 26 de febrero de 1588 no fue un caso más en la serie de acciones violentas similares cometidas por los moriscos de Aragón en contra de la acción represiva de la Inquisición. Este crimen fue la culminación de un conjunto de tensiones locales generadas por el comportamiento altanero del familiar, que le valieron la enemistad tanto del conde de Aranda como de los moriscos de la zona. En cuanto al conde, la enemistad con Salcedo supuso la materialización del conflicto entre señores e inquisidores desarrollado en el Aragón a lo largo del siglo XVI. Por parte de los cristianos nuevos, la búsqueda de los responsables del crimen fue respondida con la resistencia violenta a la entrada de los agentes de la Inquisición en Gotor el 28 de febrero y con la llegada masiva, al día siguiente, de moriscos armados de localidades cercanas con tal de evitar las redadas y la represión excesiva. Como consecuencia, la Inquisición cejó en su intento de capturar a los sospechosos y retiró a sus agentes de la zona momentáneamente.
Lugar
Camino entre Jarque de Moncayo y Gotor.
Fecha
26 de febrero de 1588
Tipo de violencia
física, asesinato. El familiar Juan de Salcedo fue hallado con múltiples heridas de daga y puñal.
Insitución/Agente
Varios moriscos de Gotor y Jarque de Moncayo sin identificar.
Víctimas
Juan de Salcedo, familiar del Santo Oficio de Jarque de Moncayo.
Contexto
Las tensiones entre los señores de Aragón y la Inquisición surgieron en el mismo momento en que se creó este tribunal en Zaragoza en 1482. En conjunto, era una parte más del complejo conflicto entre Rey y Reino, entre los intereses autoritarios y centralistas de la Corona y el ordenamiento institucional y jurídico del reino de Aragón. En este sentido, la Inquisición fue uno de los agentes que de forma más comprometida trató de desgastar el orden foral. En medio de este conflicto quedaron los moriscos, presas de los inquisidores y vasallos de los señores.
Los familiares del Santo Oficio trasladaban sobre el terreno tanto estas tensiones políticas como las aspiraciones de control de la institución a la que pertenecían. Amparados jurídicamente en el fuero inquisitorial, que les hacía inmunes a la justicia señorial, estos agentes cometían todo tipo de abusos y tropelías. En esto destacó especialmente Juan de Salcedo, vecino de Jarque de Moncayo, quien acabó enemistado con el conde de Aranda, señor del lugar. A las sistemáticas capturas de vasallos moriscos se sumaban las faltas de respeto a los oficiales señoriales y al propio noble, que incluso llegó a denunciar su deshonrosa actitud a la Aljafería.
Los desmanes de Juan de Salcedo le enemistaron con buena parte de los vecinos de Jarque, en particular con los moriscos. Finalmente, hartos de sus vejaciones, conscientes de la amenaza que significaba la presencia de un familiar cerca de ellos y creyéndose avalados por su señor, varios moriscos de este pueblo y del cercano Gotor asesinaron a Salcedo el 26 de febrero de 1588. Este asesinato podría haber sido uno más de los múltiples episodios en que un familiar murió a manos de los cristianos nuevos aragoneses. Sin embargo, este caso fue especial porque las acciones violentas no acabaron con el homicidio.
Con el fin de capturar a los responsables, la Inquisición desató una ola represiva especialmente violenta que fue directamente respondida por los moriscos. Primeramente, la incursión del comisario de Calcena en Gotor el 28 de febrero fue detenida por los propios vecinos quienes a base de piedras y palos forzaron a los agentes de la Inquisición a refugiarse en el convento de Santo Domingo de la localidad. Segundo, al día siguiente, las noticias del intento de asalto a Gotor y la defensa del pueblo se había extendido por la comarca. Como consecuencia, más de quinientos moriscos procedentes de las cercanas Brea de Aragón e Illueca se presentaron armados en la localidad prestos para protegerla del Santo Oficio. Como resultado, la Inquisición dejó de buscar a los sospechosos y se retiró de la zona.
Memoria de dicha violencia
Como muchos otros episodios similares, tanto el asesinato de Juan de Salcedo como la resistencia morisca en Gotor y la marcha armada de los cristianos nuevos de las poblaciones aledañas de la actual comarca del Aranda quedaron olvidados y no han sido objeto de conmemoraciones. Ni siquiera en la época tuvieron mucha trascendencia. La principal causa de este olvido radica en que estos sucesos fueron totalmente eclipsados por acontecimientos inmediatamente posteriores que causaron mucha más impresión, en particular las masacres de Codo y Pina de Ebro.
Bibliografía
Bienzobas Gil, Íñigo, “Los señores de Aragón y la defensa de sus vasallos moriscos ante la Inquisición: el conde de Aranda contra el familiar Juan de Salcedo (1580-1588)”, en XVI Simposio de Mudejarismo: Teruel, 17-19 de octubre de 2024. Actas, Teruel, Centro de Estudios Mudéjares, en prensa.
Colás Latorre, Gregorio y José Antonio Salas Ausens, Aragón en el siglo XVI. Alteraciones sociales y conflictos políticos, Departamento de Historia Moderna, Universidad de Zaragoza, 1982.
Fournel-Guérin, Jacqueline, Les morisques aragonais et l’Inquisition de Saragosse (1540-1620), tesis doctoral no publicada, Universidad Paul-Valéry de Montpellier, 1980, pp. 52-53.