Asesinatos de los Padres Escolapios
El golpe de estado del 18 de julio de 1936 fracasó en la mitad oriental de la provincia de Huesca, incluida Barbastro. En estos primeros momentos, las miembros de las organizaciones sindicales implicados en el control y organización de la retaguardia fueron a las iglesias, monasterios, seminarios y conventos y detuvieron al clero masculino, considerado desafecto a la República.
Desde los primeros días, el colegio de los Padres escolapios se utilizó como cárcel. Allí fueron encerrados todos los miembros de las órdenes religiosas de Barbastro, incluidos ellos mismos, el clero secular arrestado y el obispo de la diócesis.
Con la llegada de las milicias de tierras catalanas a comienzos de agosto, la violencia se desencadenó quitándole la vida, entre los días 2 al 15 de agosto, a nueve escolapios de la ciudad de Barbastro.